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Archivos Mensuales: septiembre 2012

Ha llegado el otoño a las calles de Madrid y con los problemas que tiene la gente por aquí (empezando por los míos propios), la televisión de Rajoy, a tenor de lo que hay en nuestra televisión en general, no hace más que hablar de dimes y diretes y de personajes de la farándula. Que fulano está deprimido (super millonario pero deprimido), que zutano ha bajado, que la novia del otro la han pillado en paños menores y demás miserias humanas.  Pero, al fin y al cabo, los problemas de los que andamos con los pies en el suelo, los verdaderos problemas de supervivencia, no significan nada para quienes viven en otro mundo, lejos de nuestra actualidad. Ellos están a lo suyo, en otro planeta y a lo suyo.

Rajoy, no sé si antes o después de fumarse un puro en la Sexta Avenida, ha elogiado a los españoles que no se manifiestan, a los que no salen en la prensa ni abren los telediarios, a aquellos que no se les ve por allí y que son la mayoría, como argumentó. Al Presidente, como a otro que yo me sé y de cuyo nombre no me quiero acordar, le gustan los sumisos, los callados, los que no protestan y los que ni argumentan sabiendo que lo que dicen es la pura verdad. Le gustan estos y también los sordomudos, los oprimidos y un largo etcétera. Pero por favor, si tiene usted al país convulso, irreconocible, muy preocupado y muy triste. Esa mayoría a la cual se refiere está atacada pero aguanta, ve su futuro y el de los suyos muy negro porque esto no tiene pinta de que se vaya a solucionar pronto, ni a medio plazo. Esto va para largo y las consecuencias de las malas gestiones, de los derroches, abusos, tejemanejes, desfalcos en el ladrillo y demás, pasan factura. Pero lo malo es quién está pagando esa factura; a ver si nos enteramos o lo reconocemos. La factura la pagan esa mayoría de ciudadanos que no salen en la prensa ni abren los telediarios. Esos que se manifestaron a mediados de septiembre y lo volvieron a hacer hace pocos días rodeando la casa de todos. Esos que tuvieron que enfrentarse a las fuerzas del orden, incluso a casi un kilómetro lejos del Parlamento y más concretamente en la estación de Atocha donde irrumpieron los antidisturbios disparando salvas a base de cartuchos de pólvora “disuasorios”, dicen. Las imágenes de los medios me recordaron a la marea gris de la dictadura, que subida a caballo, repartía castañas en la Ciudad Universitaria de Madrid en los años setenta. Es muy triste, que después de nuestra Transición, lleguen los mandamás y se vanaglorien de ello, apoyando las actuaciones de su pasma, como dirían los de ahora. Tenga cuidado señor Rajoy que los que no se manifiestan se pueden hartar un día y, Dios me perdone, armarle la marimorena.

“Un diputado de la Asamblea de Madrid paga menos por el menú que un escolar por la tartera”. Esta información de hace unos días me dejó perplejo. Resulta que los hijos de los madrileños que lleven su tartera al cole por la crisis o por el motivo que fuese, tienen que abonar 3,80 euros por el servicio que se le presta en el comedor. Pero resulta que a los 129 diputados de la Asamblea y demás personal que trabaja o visita el lugar, le cuesta el menú subvencionado por el dinero de todos, tan solo 3,55 euros, ¡habráse visto cosa semejante!

Bueno, lo de Artur Mas tampoco tiene nombre. Disfrazado de ave carroñera viene a hablar de fiscalidad. Llega, ve y quiere vencer. Pide el rescate para justamente anunciar elecciones y caminar hacia la independencia. Asegura que habrá referéndum sí o sí, con autorización o no del Gobierno de España. Arremete contra el Gobierno cuando la Vicepresidenta comenta que bastará con enviar un escrito al Tribunal Constitucional para detener cualquier tentativa. Ahí queda eso.

La supuesta dimisión de Esperanza Aguirre ha dejado a todo el mundo anonadado. Digo supuesta porque no hay quien se lo crea. Nadie puede pensar que una señora con su talante, inteligencia, vigor y solidez, se deje marchitar por una enfermedad ya vencida o por unos nietos en busca del cariño de una abuela. No señor, no es el estilo de esta mujer que ha doblegado hasta al más pintado y ha sometido a su libre albedrío hasta al más listo. Circula en la red que se han oído los gritos de una tremenda discusión que tuvo lugar en la calle Génova a primeros de septiembre y que la dimisión ha sido un fulminante despido. Vaya cómo se la juegan por aquí y atentos todo el mundo, sean socios y amigos o indeseables enemigos.

Ha fallecido Santiago Carrillo, hombre cabal como el que más, dialogante y condescendiente. Un artífice, entre otros, de la democracia que conoce este país, después de cuarenta años de dictadura.

Sus actos, pensamientos y actitudes siempre le han delatado. Su lucha eterna fue la búsqueda de la libertad y del bienestar del ciudadano, del trabajador y del ser humano.

Santiago Carrillo, reencarnado en uno de sus nietos, como él hubiera querido, ha sido un hombre de hoy como de ayer. Se ha adelantado a todos los pronósticos, ha sentenciado el pasado, el presente y el futuro.

Un hombre con visión global, amigo de sus amigos y respetado por los enemigos por justo, equilibrado, dialogante y especialmente demócrata. Quien no lo reconoce, no puede ver a un palmo.

Quien no recuerda su entereza en la noche del 23F de 1981. Allí en su escaño permaneció sin alterarse, sin moverse y sin aturrullarse. Aquella fue una demostración de valor, coraje y destreza, la misma que exhibieron Adolfo Suárez y Agustín Mellado.

El miércoles, centenares de ciudadanos desfilaron y visitaron su capilla ardiente para darle el adiós. El jueves por la mañana se le dedicó un pequeño homenaje en el auditorio Marcelino Camacho, el otro líder e incombustible comunista. El homenaje fue muy emotivo. Los presentes rompieron en dos grandes aplausos, de varios minutos de duración, las palabras de agradecimiento que pronunció su hijo mayor Santiago y el Secretario General de CC OO Ignacio Fernández Toxo. Brazo en alto se cantó y tocó la internacional para ser despedido su féretro camino del Cementerio de la Almudena de Madrid. Descanse en paz, camarada.

Mentiroso compulsivo

Por aquí, en el mundo terrenal, Rajoy que ha estado en el País Vasco en precampaña, aseguró que no negociará nunca con ETA, pero esto ya lo habían dicho todos y, todos han claudicado, porque la situación o el momento lo exigía. Además cualquiera le cree a usted señor Rajoy, teniendo en cuenta su historial de mentiroso compulsivo, y no creo que nadie me vayan a pedir demostrarlo.

El problema es qué le prometerá nuestro Presidente a Artur Mas que la semana anterior anduvo hablando de crear, potenciar y “convertir la comunidad en un Estado”. En qué va a ceder y cuánto nos va acostar. A esto hay que añadirle que, según indica el banco de España, entre julio de 2011 y julio de 2012, las familias y empresas españolas redujeron sus depósitos en los bancos españoles en 85.000 millones de euros que han ido a parar a no sé donde.

Dios, qué país; si fuera otro estaría ya enterrado. Pero tiempo al tiempo.

Según ha recogido la prensa, el ministro de Economía, Luis de Guindos, se ha comprometido ante sus socios del Eurogrupo a cumplir el objetivo de reducción del déficit para este año, hasta el 6,3% del PIB, adoptando más ajustes si resulta necesario.

Claro que no ha sido el propio De Guindos quien ha expresado este compromiso del Ejecutivo, sino que ha sido sido el comisario Europeo de Asuntos Económicos Olli Rehn quien  ha confirmado en una rueda de prensa que el ministro de Economía español ha prometido también un nuevo plan de reformas para finales de septiembre «basado en las recomendaciones de la Comisión Europea».

Parece mentira que los españoles nos enteremos de lo que va a hacer el Gobierno con nosotros a través de terceras personas. Aquí nadie ha dicho nada. Rajoy que tanto ha alardeado en su entrevista exclusiva en su televisión, ha asegurado que tomará las medidas que hagan falta por el bien del país, no ha comentado qué va a hacer ni de qué medidas se trata.

Solo sabemos que De Guindos perfilaba la noticia confirmando el compromiso del Gobierno para cumplir con el déficit, por un lado y que el 27 de  septiembre el Consejo de Ministros «aprobará un plan nacional de reformas para fomentar el crecimiento y la competitividad» por otro.

Por su parte la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha asegurado que el Plan Nacional de Reformas que presentará el Ejecutivo a Bruselas, tendrá como elementos básicos la lucha contra el fraude fiscal y la liberalización de algunos sectores con el fin de fomentar la competitividad. Parece mentira que tengamos que estar tan atentos a lo que dicen unos y otros para poder atisbar algo de lo que nos va a venir encima.

De Guindos ofrece reformas y el insaciable Eurogrupo pide más y más recortes. Pero nosotros no nos hemos caído de ningún limbo. No estamos ni distraídos ni alelados. Sino todo lo contrario, nos encontramos en perfectas condiciones físicas y  psíquicas y tenemos más moral que el alcoyano. Mantenemos nuestros sueños despiertos y activos y, como nunca, esperamos que se cumplan lo antes posible. Tenemos buen instinto y éste nos dice que esto va a ir a peor aunque nos pese.

Dicen que tres mil liberados sindicales, 1200 de la administración central y 1600 de las comunidades autónomas y de entes locales, volverán a ocupar sus puestos de trabajo a partir del de octubre. Lo que no nos dicen es que en la misma fecha va a haber tres mil parados más en las listas del paro, los mismos que se despedirán para que los liberados vuelvan a sus puestos de trabajo.

Lo que tampoco nos dicen, quizás porque no se produce, es cuántos empleos han creado los ajustes que llevado acabo el Gobierno en lo que llevamos de crisis. No lo dicen seguramente porque no se produce.

Los españoles han bloqueado la ciudad de Madrid venidos de todo el país. La Delegación del Gobierno de la capital se ha atrevido a estimar la marea de colores y a la de sin colores en 65.000 personas. Y acostumbrados al baile de cifras de las huelgas y manifestaciones, resulta que se ha reconocido que muchos manifestantes han sido acarreados (traidos esprofeso para participar en una manifestación) en 850 autobuses, lo que puede sumar, a razón de 50 viajeros por autobus, si las matemáticas no se equivocan, unos 42.000 viajeros. Me resulta irrisorio creer que tan solo había 23.000 ciudadanos madrileños en la concentración. Bueno, los helicópteros que han sobrevolado la ciudad habrán contabilizado a cada uno de los que estuvimos allí. Por favor, no se crean que nos hemos caído de un «guindo».

No seremos Grecia, como afirma Rajoy, pero necesitamos ser rescatados también, según afirman los entendidos. Pero la pregunta es ¿cuánto nos va a costar ser rescatados?, y lo peor de todo, a los pobres de este país, que somos cada día más, ¿cuánto nos va a costar el rescate de la rica banca?