Bajarse del “guindo”
Según ha recogido la prensa, el ministro de Economía, Luis de Guindos, se ha comprometido ante sus socios del Eurogrupo a cumplir el objetivo de reducción del déficit para este año, hasta el 6,3% del PIB, adoptando más ajustes si resulta necesario.
Claro que no ha sido el propio De Guindos quien ha expresado este compromiso del Ejecutivo, sino que ha sido sido el comisario Europeo de Asuntos Económicos Olli Rehn quien ha confirmado en una rueda de prensa que el ministro de Economía español ha prometido también un nuevo plan de reformas para finales de septiembre «basado en las recomendaciones de la Comisión Europea».
Parece mentira que los españoles nos enteremos de lo que va a hacer el Gobierno con nosotros a través de terceras personas. Aquí nadie ha dicho nada. Rajoy que tanto ha alardeado en su entrevista exclusiva en su televisión, ha asegurado que tomará las medidas que hagan falta por el bien del país, no ha comentado qué va a hacer ni de qué medidas se trata.
Solo sabemos que De Guindos perfilaba la noticia confirmando el compromiso del Gobierno para cumplir con el déficit, por un lado y que el 27 de septiembre el Consejo de Ministros «aprobará un plan nacional de reformas para fomentar el crecimiento y la competitividad» por otro.
Por su parte la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha asegurado que el Plan Nacional de Reformas que presentará el Ejecutivo a Bruselas, tendrá como elementos básicos la lucha contra el fraude fiscal y la liberalización de algunos sectores con el fin de fomentar la competitividad. Parece mentira que tengamos que estar tan atentos a lo que dicen unos y otros para poder atisbar algo de lo que nos va a venir encima.
De Guindos ofrece reformas y el insaciable Eurogrupo pide más y más recortes. Pero nosotros no nos hemos caído de ningún limbo. No estamos ni distraídos ni alelados. Sino todo lo contrario, nos encontramos en perfectas condiciones físicas y psíquicas y tenemos más moral que el alcoyano. Mantenemos nuestros sueños despiertos y activos y, como nunca, esperamos que se cumplan lo antes posible. Tenemos buen instinto y éste nos dice que esto va a ir a peor aunque nos pese.
Dicen que tres mil liberados sindicales, 1200 de la administración central y 1600 de las comunidades autónomas y de entes locales, volverán a ocupar sus puestos de trabajo a partir del de octubre. Lo que no nos dicen es que en la misma fecha va a haber tres mil parados más en las listas del paro, los mismos que se despedirán para que los liberados vuelvan a sus puestos de trabajo.
Lo que tampoco nos dicen, quizás porque no se produce, es cuántos empleos han creado los ajustes que llevado acabo el Gobierno en lo que llevamos de crisis. No lo dicen seguramente porque no se produce.
Los españoles han bloqueado la ciudad de Madrid venidos de todo el país. La Delegación del Gobierno de la capital se ha atrevido a estimar la marea de colores y a la de sin colores en 65.000 personas. Y acostumbrados al baile de cifras de las huelgas y manifestaciones, resulta que se ha reconocido que muchos manifestantes han sido acarreados (traidos esprofeso para participar en una manifestación) en 850 autobuses, lo que puede sumar, a razón de 50 viajeros por autobus, si las matemáticas no se equivocan, unos 42.000 viajeros. Me resulta irrisorio creer que tan solo había 23.000 ciudadanos madrileños en la concentración. Bueno, los helicópteros que han sobrevolado la ciudad habrán contabilizado a cada uno de los que estuvimos allí. Por favor, no se crean que nos hemos caído de un «guindo».
No seremos Grecia, como afirma Rajoy, pero necesitamos ser rescatados también, según afirman los entendidos. Pero la pregunta es ¿cuánto nos va a costar ser rescatados?, y lo peor de todo, a los pobres de este país, que somos cada día más, ¿cuánto nos va a costar el rescate de la rica banca?