Los periodistas de Informe Semana, el programa de televisión más longevo de la historia de la televisión española, denuncian un acoso de la dirección de informativos de su cadena, TVE, la televisión de todos de la cual se ha adueñado, ahora, el PP. El Consejo de Informativos, el órgano que representa a los periodistas de la televisión pública, ha denunciado un «grave ataque a la libertad de información» ejercido por parte del actual equipo directivo de los Servicios Informativos conducido por el polémico Julio Somoano. A través de un comunicado, el Consejo revela las «numerosas quejas y peticiones de amparo” presentadas, debido a las intromisiones y coacciones que sufren los profesionales de TVE al ejercer su labor en este medio.
Somoano calificado como “un agitador más del equipo de propaganda del Partido Popular”, se comenta que es una persona al servicio de la familia Aznar, ha sido acusado por sus propios compañeros de Telemadrid de manipulador.
Llegó a Telemadrid cuando Esperanza Aguirre necesitaba implantar su ideología en la cadena y ahora, repetirá misión en TVE, dejando atrás lo que le debieron enseñar sobre la profesión periodística: tener dignidad y objetividad.
Es autor de Estrategia de comunicación para el triunfo del Partido Popular en las próximas elecciones generales, un trabajode fin de curso de un máster de la Universidad Autónoma de Barcelona, realizado en noviembre de 2005, donde el periodista vertía un catálogo de sugerencias para que Rajoy conquistara el poder en 2008, “planteando la necesidad de que el PP cambiara el rumbo de su política comunicativa tras la desastrosa gestión del 11-M”, según se ha escrito.
Somoano es licenciado en Periodismo y filología, experto en Estudios Ingleses, máster en Radio y en Gestión de la Comunicación Política y Electoral. Las personas que han trabajado con él le describen como “dogmático y controlador”, hasta el punto de imponer a los periodistas de su equipo las imágenes que deben usarse y las que no en cualquier noticia. Las diferentes fuentes consultadas aseguraban que en tres meses no se reconocerá a TVE, y razón no les ha faltado.
El otro foco de las televisiones públicas lo protagoniza Telemadrid que, en los últimos días, ha venido interrumpiendo sus emisiones o emitiendo material enlatado. El ERE, Expediente de Regulación de Empleo, que han planteado prevé despedir a tres de cada cuatro trabajadores. De una plantilla de 1.170 trabajadores plantean quedarse con tan solo 145 (entre jefitos, jefes y grandes jefes) para poner en la calle a 925 personas; así será más fácil privatizar el servicio.
Lo más extraño es que estando en la total miseria, RTVM pagará 140.000 € más IVA (que será abonado por los madrileños) por un informe al consorcio Deloitte-Cuatrecosas por decirles que deben cambiar de táctica y que están en la ruina total. Añadan ustedes esta cifra a los 242 millones de euros de deuda que tiene este organismo. De haber pedido consejo a los trabajadores o, en su defecto, a sus representantes, seguro que les habrían ahorrado la cifra y les habrían orientado mucho mejor sobre cómo gestionar el desastre.
Vaya desde aquí un apoyo a las 925 personas, pero tampoco se olviden de Gaza.