Entender el Islam
El estudioso del islam, conferenciante y, seguramente, imán en alguna mezquita, el melillense Malik Ibn Benaisa, habló en la cadena pública de televisión de Ceuta, tachando de fornicadora a la mujer que usa perfume y tacones de aguja. Continuó despotricando, asegurando que según las doctrinas del Islam, las féminas «deben» llevar velo, «cabeza baja» y no ponerse vaqueros.
Después de que Sandra López, la secretaria de Igualdad del PSOE, le denunciara por «apología de la violencia de género», malos tratos y denigración a la mujer musulmana, el buen hombre se disculpó anunciando que su mensaje iba dirigido sólo a las mujeres musulmanas y no a las no musulmanas.” Si alguna mujer se ha sentido dolida por esta frase”, agregó, “pido disculpas públicamente y reitero que es necesario conocer el contexto de la misma. Las mujeres musulmanas presentes entendieron perfectamente el trasfondo y la esencia de la misma».
Efectivamente señor Benaisa, las musulmanas que se encontraban por allí o que oyeron el comentario y la sentencia, lo entendieron perfectamente. Ellas saben lo que deben hacer si quieran acercarse a Allah y, si no es así, pues que se lo pregunten a alguien que lo sepa y os aseguro que la respuesta no es nada difícil. Más aún, estoy seguro que cualquier niño o niña en el mundo islámico lo sabe a la perfección. Sabe lo que hay que hacer, cómo deben estar su ropa y su cuerpo de limpios, etc.
Allah no es insensible y seguramente le agradará que la persona que a él se acerque, mejor será que esté limpia y perfumada a que le “jumee” el sobaco o “los tachines”. Es cosa de lógica y no hay más que hablar.
Pero, por qué no se callan estos charlatanes de feria y dejan de inmiscuirse en asuntos ajenos sean humanos o divinos. Que se abstengan de inventarse cosas que nada tienen que ver con ni con Dios ni con Allah. Se oye cada barbaridad que desesperan a uno. Ellos andan por doquier imponiendo leyes, engañando a la gente y sentando cátedras, cuando su sabiduría es toda mentira y falsa.
Que Allah nos libre de semejantes guías, que de los malos consejeros ya nos libraremos nosotros mismos. Y no se olviden de Gaza, Siria ni de Egipto donde abundan semejantes personajes.