Más catalanes que independistas

moha-retrato-okEsta es la única verdad dicha por Rajoy en su comparecencia de esta semana, tres días después de celebrarse la consulta planteada por Más y sus socios el pasado domingo 9 N. Rajoy, después de afirmar que las dos terceras partes de los catalanes se han quedado en su casa y han pasado de la consulta, y que tan solo un tercio se había acercado a las urnas de cartón dispuestas en los colegios, protegidas por 40.000 voluntarios.
No sé por qué pero Rajoy niega que la consulta se haya celebrado, hasta ha llegado a decir que fue un simulacro. A parecer, a nuestro Presidente le cuesta reconocer las cosas y ésta no ha sido la primera vez. En otras ocasiones ha negado lo innegable y ha hecho oídos sordos. Éste es tan sólo un problema de ahora, de hoy. Y nosotros sabemos que siempre ha sido así.
Rajoy no se ha pronunciado. No nos ha explicado las gestiones que tenía preparadas por si acaso Mas continuaba con su órdago al Tribunal Constitucional, si es que había pensado hacer algo. Rajoy ha preferido dejar el problema en manos de la Fiscalía General del Estado. Se ha lavado las manos y también ha pasado. Así estamos. Una semana después de la desobediencia, nadie ha tomado cartas en el asunto. Ha habido una reunión de fiscales pero resulta que seis de los nueve miembros que forman la Fiscalía Superior de Cataluña se oponen a presentar una denuncia contra Artur Mas, su vicepresidenta Joana Ortega y los consejeros de Educación e Interior Irene Rigau y Ramón Espadaler ya que consideran que no existen indicios de delito y que la convocatoria del proceso participativo ha sido una decisión política, que no tendría que acarrear efectos penales por tratarse simplemente de una desobediencia. Pero, que yo sepa y entienda, una desobediencia también debería tener una represalia, un castigo.
El tema, que es muy serio, se lo están tomando con mucha calma. A Mas se le ha visto estos últimos días muy suelto, despreocupado, en su salsa y hasta contento. Habría que adivinar qué está preparando y pensando para el presente no tan lejano. De momento no quiere convocar elecciones porque se sentirá seguro y arropado aunque sea tan solo por esos votos que han acudido, a veces más de una vez, a expresar su idea aquel 9 de noviembre. Lo malo es que sus socios no le siguen la corriente. No quieren votar los presupuestos que les ofrece el supuesto enemigo centrista.
Esto no está nada claro, pero no se olviden de Gaza, Irak, Siria ni de Egipto, ya que allí tampoco lo tienen despejado.

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