Año de nieves, año de bienes
Por fin ha llegado el invierno. El intenso frío y las nieves se han adelantado este invierno a las lluvias que aún escasean. Esperemos que en los próximos días el cielo sea más generoso con nosotros. En Marruecos, que sufren una de las peores sequías del último decenio, los imames de las mezquitas han pedido prerrogativas en nombre de Mohamed VI un viernes de estos últimos (allí todo se hace en nombre del rey), al igual que se sacan las vírgenes en procesión por aquí. Que Allah nos ampare y nos riegue tanto aquí como allá, a la espera de que las intensas nieves que nos han sorprendido sean el augurio de un año de bienes.
Por aquí, el 2017 ha sido el peor año de esta década aunque, como siempre, Rajoy, al igual que Aznar, sigue repitiendo que “España va bien”. Con la aplicación del artículo 155 en el penoso caso de la independencia de Cataluña y las aspiraciones insistentes de Carles Puigdemont de acceder y gobernar la Generalitat desde fuera de Cataluña e incluso desde fuera de España. A Rajoy no parece inquietarle el batacazo que se ha dado su partido en Cataluña, ni parece preocuparle lo que pasará en el futuro. Él sigue preocupado por otras cosas como por ejemplo impulsar un proyecto de ley para ampliar la aplicación a los delitos de ocultamiento de cadáveres, secuestro con asesinato y uso de compuestos químicos, que también son cosas importantes, pero creo que hay no cosas sino casos más urgentes que resolver pero que al parecer no preocupan a Rajoy.
Ciudadanos devorará al PP y se pondría casi a la par con el PSOE en una elecciones generales estimadas para el año en curso, según las estimaciones de JM&A. El reparto de escaños en el Congreso de los Diputados quedaría así: PP 106 (137 en junio de 2016), C´s 75 (32 anteriormente), PSOE 86 (85 en 2016), Unidos Podemos 56 (71 anteriormente), PNV 5 (5), PDeCAT 8 (8),… Así quedaría excluida una victoria por mayoría absoluta, como veníamos sufriendo desde el inicio de nuestra débil, gloriosa y hasta adorada Transición.
Pero, justo en estos momentos en que estoy redactado estas líneas, Metroscopia anuncia que C´s ganaría unas posibles elecciones generales que darían a Alberto Rivera como presidente del Gobierno. Pero no, no se asusten, esto no ha sucedido ni sucederá de momento. Son simples especulaciones y hay mucho en juego. Está la modificación de la Ley Electoral de la cual no quieren saber nada los partidos mayoritarios (PP y PSOE), las pensiones y los fondos privados, la banca, el proceso de independencia de Cataluña,… y muchos más casos que preocupan a los ciudadanos.
De lo que Mariano Rajoy no quiere hablar es de la corrupción que asola su partido. Y está visto que el PSOE tampoco arranca para esclarecer sus casos. En este punto ambos partidos están de acuerdo. Son trapos sucios y basura que nadie quiere airear porque además de dar mala imagen, restan votos y dan mala fama.
Mariano Rajoy, como comentamos anteriormente, no está asustado ni preocupado. No lo está porque la justicia española es lenta, muy lenta y cuando quiera dar soluciones a los casos que tiene entre las manos, él sabe a ciencia cierta que personalmente no estará al frente del partido y que no tendrá responsabilidades a pesar de que Correa o El Bigotes quieran tirar de la manta, fundamentalmente para esclarecer la doble financiación del Partido Popular.
Rajoy se preocupa por el hoy; por salvar el pellejo y que nada le salpique, como buen gallego como ejerce. Eso ha demostrado desde que heredó la presidencia de manos de Aznar.
De todos modos, no se olviden de Gaza, Siria, Irak, Egipto, ni de los miles de refugiados que vagan por aquí y por allá con estos fríos en busca de un mundo mejor.