Coraje y al toro
Incluso después de la sentencia que ha recaído sobre varios miembros del Partido Popular, su Secretaria General insiste en desmentir la existencia de la caja B. Mª Dolores de Cospedal, defiende a los suyos y afirma que los sentenciados no pertenecen a su partido, que la trama era contra el PP para debilitarlo y no sé qué cosas más. Cospedal incluso ha amenazado a un compañero de pupitre con ponerle una querella. Unido al éxito de la moción de censura, el desastre del Yak-42, el chalecito de Iglesias se ha quedado ya casi en el olvido.
Bárcenas ha hablado; sí, por fin ha concedido una entrevista a El Mundo, donde se ha despachado como le ha dado la gana, como le convenía, justo antes de que su mujer ingresara también en prisión. Pobre pareja, resulta que no tienen 200.000 € para evitar que la señora fuera conducida al talego. El ex tesorero ha afirmado con contundencia e insistencia que “siempre he seguido el consejo de mis abogados”, “… no voy a contestar a ninguna pregunta”, “sobre eso no tengo nada que declarar”, “me remito a lo que he dicho anteriormente”, “perdone pero tengo que insistir en que sobre lo que pueda afectar a dicha causa no voy a contestarle”, “por estar dicha causa pendiente de juicio no iba a contestar a ninguna pregunta”, “eso guarda relación con un tema muy concreto de amenazas recibidas y que no tiene relación con el objeto de su entrevista”, etc.
Preguntado por “su entorno ha llegado a asegurar que tiene todavía varias cajas con material sensible sobre la financiación del PP que mantiene a buen recaudo”, contesta firmemente “pregúntele a mi entorno”. Aseguró “yo sólo fui tesorero del partido durante un año” y hasta llegó a preguntar si “¿un banco debería ser penalmente responsable del dinero que un empleado robe a los clientes? ¿Por qué entonces un partido sí, en relación a lo que hagan sus cargos electos?
Bueno, esto ya casi es historia. La novedad de la semana ha sido el triunfo de la moción de censura contra el presidente Rajoy por 180 votos a favor, 169 en contra y una abstención. Los votos a favor han sido del PSOE (84), Unidos Podemos (67), ERC (9), PdeCat (8), PNV (5), Compromis (4), EH Bildu (2) y de Nueva Canarias (1), los en contra del PP (134), Ciudadanos (32), UPN (2) y del Foro Asturias (1), mientras el voto de abstención correspondió a Coalición Canaria.
Todo ha sido insólito. Por primera vez en España, un presidente accede a formar Gobierno por una moción de censura, la manera más rápida, según nuestra Constitución, para acceder al poder. Mariano Rajoy lo intuía. Por ello no acudió la tarde del debate al hemiciclo, se refugió, con algunos miembros de su Gobierno, en un restaurante céntrico de Madrid desde las 15.00 hasta las 22.00 horas, dejando su escaño al bolso de su Vicepresidenta. No tenía cuerpo para oír lo que ya sabía ni que le repitieran, hasta la saciedad, aquello de “dimita señor Presidente”, que en otros tiempos dio buen resultado a quien lo boceó insistentemente en ésta, nuestra corta historia democrática.
Dicen las malas lenguas que Pedro Sánchez entró ese jueves en el hemiciclo con cara de presidente. Sánchez había pactado con la izquierda, pero también con los independistas, con los republicanos, los etarras y con otra gente de mal vivir, poniendo a España en manos de los nacionalistas del PNV, que volvieron a tener la llave de la gobernabilidad del país. Con sus cinco escaños, esta formación política sacó a Rajoy del pozo cuando dijo sí a los presupuestos de 2018 y ahora vuelve a ser la melodía preferida y ventajosa para que gobierne la oposición. Cosas de la política.
Las incógnitas ahora son muchas y el trabajo infinito. Después de prometer su cargo, Sánchez tiene que formar Gobierno. Podemos le pide ministerios, Rivera pide elecciones “ya” y nos podemos hacer una idea de lo que pedirá el resto. La situación no va a ser nada fácil sobre todo cuando John Tardá, portavoz de ERC, comentó en el hemiciclo que su voto “no es un sí a Sánchez, es un no a Rajoy” y cuando se vio al diputado por Podemos Diego Cañamero lucir una camiseta blanca donde se podía leer “Voto sí sólo para echar a M. Rajoy”.
Pero aún así, no se olviden de Gaza, Siria, Irak, Egipto, ni de los miles de refugiados que andan por esas tierras de Allah, buscando cobijo. De éstos, el Gobierno de Mariano Rajoy se había comprometido a acoger 15.000 desplazados sirios y, por lo visto, le restan 13.000 por salvar del destierro. Otra papeleta más que se va a encontrar el nuevo Gobierno y que espero le ponga mucho coraje.