Y después de esto, ¿qué?

La verdad es que ni me lo creo. Estoy asombrado y hasta algo acojonado. No me explico todavía cómo un país entra tan fácilmente en otro país, secuestra a su presidente y a su esposa y se los lleva para juzgarlos en otro país, así por las buenas.

Lo malo es que las cosas no se han quedado así, sino que por arte de magia resulta que este segundo país llega a controlar las riquezas del primero, haciéndose dueño de todo su patrimonio que dice que servirá para pagar todas las mercancías que le va a suministrar en los próximos años de una forma continua y hasta eterna.

Esto me parece exagerado y el resto de los humanos que estamos por aquí, estamos mirándolo, oyéndolo y sabiéndolo, pero no decimos ni hacemos nada.

O sea que, para poner cara a todo el mundo, Trump entra en Venezuela (país soberano), secuestra a Maduro y a su mujer, dice que se va a apropiar del petróleo del país y nadie dice ni hace nada.

Bueno, para recordar, y que no se nos olvide, un tal Benjamín Netanyahu hizo lo mismo en Gaza, asesinó a más de 70.000 palestinos, con un alto porcentaje de niños, mujeres y ancianos; bombardeó y destruyó hospitales, colegios y centros de interés público, echó a los gazatíes de su pueblo y de sus casas y tampoco nadie dijo ni hizo nada. Y yo me pregunto, ¿dónde estaba y está la demócrata Europa, los poderes internacionales, el derecho humano y los defensores de los derechos de la civilización y no sé qué más cosas?

El genocida de Netanyahu, sobre el cual reza una sentencia y una orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional en noviembre de 2024, nadie le ha perseguido, molestado ni detenido en esos viajes relámpago que hace a Washington para estar con su valedor. A este, sí había que entrar en su país, detenerle y enviarle a prisión como tiene sentenciado.

Después de Venezuela, a Trump se le ha abierto el apetito. Ahora quiere también a México, Cuba, Colombia y hasta Groenlandia, y esta última por motivos de seguridad, cuando por pertenecer al Reino de Dinamarca, está protegida por estar en Europa y en la OTAN, pero la demócrata Europa tampoco dice ni hace nada.

Estoy de acuerdo con Gabriel Rufián cuando dice que la detención de Maduro por Trump no es un arresto, es un secuestro, un secuestro en toda la regla. Añadiremos que la entrada en Venezuela fue una invasión tan espectacular como aquellas que el 7º de Caballería llevaba acabo contra las tribus indias o indígenas norteamericanos (apaches, arapahoes, cherokees, siouxs, etc.). Esa entrada ha sido un golpe de Estado gestionado desde el exterior en beneficio de un tercero para apoderarse de unas riquezas ajenas, como si estuviéramos en la edad de piedra o en la década de 1960, que es cuando más golpes de Estado se han dado, y no en el siglo XXI en que todo se puede cambiar y transformar con la IA.

Trump, que está protagonizando los informativos de todas las cadenas del mundo, señala, baila y se aplaude haciendo llegar sus proyectos a los periodistas de la Casa Blanca. Es un triunfador nato que se considera el amo del universo. Y ¿qué hacemos el resto de humanos? Nada.

Hay una cosa que no me han quedado clara. ¿Cómo que la inteligencia venezolana, y seguro que es una gran organización, no se ha percatado de la jugada y no se ha preparado para lo que seguramente iba a venir?

Por otro lado, y seguramente que será cierto, la razón fundamental de la evasión, dicen los expertos, es el petróleo, o más bien el petrodólar por el cual EE UU controla el mundo. Resulta que Venezuela, que posee 303 mil millones de barriles de reserva, se ha salido del petrodólar y vende su crudo en yuanes chinos, euros europeos y rublos rusos, desafiando al dólar, cosa que perjudica al amigo americano. Este es el verdadero motivo de la invasión y no la droga, que esos mismos expertos dicen que la cocaína venezolana supone menos del 1 % del total de esa droga que entra en EE UU.  

Quizás nosotros precisamente no podemos hacer nada, pero tengan en cuenta que los que pueden hacer, uno (Rusia) está haciendo lo mismo: invadiendo para ocupar un país que se defiende y resiste continuamente, y los otros (UE y China), sí que no hacen nada. Solo miran, contemplan y recuerdan, en el caso de Europa, cuando en otras épocas, colonizaron a todo el mundo al que llamaron Tercero, y fueron en busca de sus bienes, saqueando sus riquezas bajo un rimbombante nombre de Protectorado.

Es triste y preocupante y el problema es que no sabemos en qué va a quedar todo esto. De todas formas, no se olviden de los cientos de migrantes y refugiados que se encuentran agazapados en algún lugar, esperando que la mano de Allah sea benévola.

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