Malos tiempos para la paz
Mientras los chicos del PP y los niños de Vox planifican cómo echar a Pedro Sánchez de la Moncloa, proponiendo elecciones anticipadas teniendo en cuenta la corrupción que se ha extendido en el PSOE, en vez de presentar una moción de censura, que sería lo propio, hay dos informaciones, una internacional y la otra de sociedad, que nos tienen mareados: el estrafalario presidente de EEUU y el cantante español que no cotiza ni tributa en España, por vivir fuera del país, nos tienen preocupados y acongojados la primera y artos y cansados la segunda.
En el primero de estos casos, Trump se ha subido a la parra y está en camino de conducirnos a la Tercera Gran Guerra y si no, tiempo al tiempo. El sí que se cree lo más importante de esta tierra. Amenaza a diestro y siniestro sin importarle a quién ni dónde. Decide apropiarse de lo que le sale y confirma que lo hará por las buenas como por las malas. Y esto no s todo, lo malo es que tiene muchos frentes abiertos (la migración, Groenlandia, Irán, Venezuela, Colombia, Cuba, amenazas a Europa, a la OTAN, a Putin, los aranceles…), cosa que algún amigo, si tuviera, le podía aconsejar de no acumular tantas batallas por aquello de quien mucho abarca poco aprieta.
Trump conoce continuas manifestaciones en su contra, en su propio país, por las decisiones tan extravagantes, peligrosas y violentas que se le ocurren cuando se va a la cama y toma por la mañana al despertar. La última de estas ha sido su decisión de invitar a la primera ministra italiana Giorgia Meloni, al rey Abdullah de Jordania y al primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif a formar parte de la Junta Ejecutiva que supervisará el nuevo Gobierno de Gaza, seguramente por recomendación de su amigo y protegido Netanyahu. Otro frente, éste donde siempre la cagan tanto unos como otros y casi siempre sabemos como termina: fastidiando al pobre pueblo palestino.
El segundo caso, que se ha hecho viral en los últimos días, es el de nuestro cantante Julio Iglesias que entre Miami y el Caribe vive y pace ya con 82 años. Esas “denuncias por agresión sexual, trata de personas, acoso y explotación laboral” hechas por dos jóvenes que han servido en su casa y que ha destapado e investigado Eldiario.es, ha sido el tema social que, con exageración, ha ocupado nuestras pantallas. Y yo denuncio desde aquí el tratamiento que La 1 de Televisión Española le ha dedicado a esta triste noticia, por la repetición tan exagerada de imágenes de un sonriente, buscón y besucón Julio Iglesias, aprovechándose de una manera descarada de todas las mujeres con quienes ha aparecido. Ha sido indecente por su parte y desmesurado y desorbitado por parte de nuestra televisión pública.
Las declaraciones de las dos jóvenes son espeluznantes y queda bien claro que Iglesias aparece como un sádico e irrespetuoso que afirmó que está preparando su defensa “y que todo se va a aclarar, que quiere llegar al fondo de esta cuestión y que no quede ninguna duda de cuáles son las verdaderas circunstancias y el relato real de todo lo sucedido”.
Bueno, ya veremos en qué queda todo esto, pero los dos casos no tienen pinta de acabar bien. Lo de Trump huele muy mal y estoy convencido que su fiesta no va a terminar en paz; paz también que les va a faltar a las dos jóvenes caribeñas empleadas por unos 300 € cuando se encuentren con los abogados del abusen de Julio.
Paz también necesitarán todos los migrantes y refugiados que andan por cualquier rincón, agazapados en espera de mejores tiempos.