Abdelkrim, una leyenda para la memoria

Acto Abdelkarím1El pasado 6 de febrero se ha cumplido el cincuenta aniversario de la muerte del legendario Mohamed Abdelkrim El Jattabi, líder y aglutinador de las cabilas rifeñas en contra de España en un Marruecos dividido, responsable de la derrota sufrida por el ejército español en Anual en 1921 y creador y forjador del primer embrión del Estado rifeño.

A tal efecto, se celebró una mesa redonda para hablar de la vida, trayectoria y pensamiento de este visionario y adelantado a su época. El acto, organizado por la asociación Comité Rif de Coordinación de Madrid, se desarrolló en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid y tuvo como principales participantes a la historiadora María Rosa de Madariaga, el sociólogo Juan Ignacio Castien y a Jamal El Kattabi, miembro del Comité Rif de Holanda, donde se celebró recientemente un acto conmemorativo semejante al igual que en Alhucemas, provincia de nacimiento del líder. Del mismo modo ha intervenido en el encuentro la profesora Mª Jesús Viguera en nombre de la Facultad de Filología y los representantes de la asociación Abdelwahhab Atta y Saíd Farisi, todos bajo la moderación de un servidor.

En el encuentro se ha hecho un repaso a la vida, trayectoria profesional, relaciones con el entorno, pensamiento político e ideología de Abdelkrim, quedando patente su amor por la libertad que como él mismo afirmó “no admite soluciones intermedias”.  Se ha hablado sobre su tolerancia, su religiosidad, su mente abierta y liberal, su buen hacer y su claro rechazo a la guerra, aunque las circunstancias le llevaran a ejercerla para intentar, sin éxito, liberar a su pueblo y rechazar al invasor. Se ha discutido y se puso en evidencia su afán de coordinar una oposición común con los movimientos de liberación del resto de países del Magreb hacia el colonizador francés, que se había apoderado de Argelia y se estaba instalando igualmente en Túnez. Se reconoció su anticipo a forjar un movimiento de liberación en el Rif, como preludio de todos los movimientos de semejante tendencia aparecidos más tarde en los países árabes y en los demás rincones del mundo donde la Europa dominante intentaba extender sus garras y sus tentáculos de ocupación.

Abdelkrim no fue ni más ni menos que la primera oposición a las invasiones de la época moderna, iniciadas tras la Segunda Gran Guerra, para someter a los pueblos más débiles, despojarles de sus riquezas, utilizar sus brazos en su beneficio en nombre de la civilización o de la modernización.

Abdelkrim es el núcleo de una memoria casi desaparecida y borrada de un pueblo que tan solo aspiraba a vivir en paz, con sus tradiciones, su cultura, su religión y su manera de hacer las cosas, sin interferencias ni intromisiones de nadie y menos de una o, en este caso, de dos o de un contingente formado por los ejércitos de varias potencias extranjeras, ávidas y sedientas de expandirse en busca de poder y de soluciones a sus innumerables problemas internos que ahogaban su economía y su hipotético progreso.

La memoria histórica de esta actuación y de este hecho tan singular que, tan solo ha durado desde 1920 a 1926, está aún sin escribir aunque se hayan publicado cientos de libros sobre el líder rifeño. Todavía siguen en el anonimato y bajo control las memorias del líder, los llamados “Tres libros de Abdelkrim: antes de la guerra, la lucha y el exilio”, que esperamos sean publicados en el futuro más próximo.

De todos modos, no se olviden de Gaza ni de Siria.

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