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Archivos Mensuales: junio 2014

moha-retrato-okBueno, por fin se ha acabado el calvario de estos días de atrás. Nuestra selección de fútbol ya ha regresado a casa “sana y salva” después de su periplo brasileño y el Rey ya ha firmado su abdicación y a Rey abdicado, Rey impuesto.
Menuda semanita. Yo no sé cuál es habitualmente ni cuál ha sido vuestra relación con los medios durante este tiempo. Yo, que devoro los medios, he terminado saciado, aburrido, cansado y hasta diría asqueado de tanto de lo mismo.
Empecemos por La Roja. Jamás había visto a un equipo con tantas ganas de perder. Sí, con ganas de perder… Normalmente cuando unos jóvenes como ellos saltan al campo, lo hacen con fuerza, con ánimos, con valentía y con coraje. Pero no era así. Estaban fríos, despreocupados, descentrados, sin ganas de hacer nada y para colmo sin ánimos de luchar. Vale que alguno estuviera un poco tocado de tantos partidos jugados en la pasada temporada. Vale que algunos recordaran la última victoria (16 de los 23 jugadores habían estado en el Mundial de Sudáfrica) y se creían que esto estaba ganado; pero cuando querían reaccionar, el cansancio ya había hecho sus mellas en ellos y no había manera de recuperar nada. Vale que los 750.000 € de prima que se suponía iban a obtener por ganar el Mundial no es gran cosa dado el dinero que normalmente se embolsan y que tienen casi todos; por lo cual descartamos el motivo económico como aliciente para nadie. Vale que algunos estuviesen más preocupados por sus traspasos, cambios de equipo y futuros salarios. Vale que creamos que era cierta la presión que los jugadores del Barça ejercían sobre el entrenador.
No quisiera entrar en las listas de Del Bosque ni en su ceguera y confianza en Casillas, que ha jugado más como defensa y no ha defendido su portería como debía. Nada se ha sabido de lo que sucedía o se comentaba en el vestuario. Se han visto caras largas, enfados y nada más. Los 23 no han estado a la altura ni a la confianza que millones de ciudadanos habían depositado en ellos. Y para colmo llegan a Barajas y le dan plantón a los pocos o muchos aficionados que les estaban esperando para animarles a pesar del fracaso. Sí, el vuelo de regreso ha sido movido, muy movido: fuerte discusión de Jordi Alba con un periodista, un rayo que impacta con la nave, afortunadamente, sin consecuencia alguna, y para colmo, los chicos eligen escabullirse y salir por la puerta pequeña haciendo un gran feo a su público.
Bueno, se ha escrito, dicho, leído, oído y visto mucho sobre los dos temas en los medios. Se ha dicho de todo, con aciertos, desaciertos y hasta con fueras de tono. Porque, ustedes me dirán, ¿a qué viene que Felipe González salga defendiendo a La Roja tras su salida de la coronación del nuevo Rey? Oiga hábleme de la monarquía y de la república como formas de Estado y/o defínase usted de una vez para que los ciudadanos sepamos por quién nos jugamos las habichuelas. Salidas de tono como las de Artur Mas e Iñigo Urkullu al negarse a aplaudir en el acto de la coronación llevada a cabo en la Cámara Baja ante los congresistas y senadores de la Nación. Y luego, la represión contra los manifestantes a favor de un referéndum sobre la forma de Estado que más conviene a este país, represión que termina con las consabidas detenciones.
Felipe VI, que debe hablar catalán en la intimidad (como alguien más que vosotros y yo conocemos), lo hace para facilitarles la tarea de su aprendizaje a sus hijas, que deben estar también aprendiendo gallego. El Rey, digo, ha pronunciado un discurso bilingüe (mitad en castellano y mitad en catalán) en la entrega de los premios del Fórum Impulsa, protagonizados por la Fundación Príncipe de Girona que a partir de ahora hereda la princesa Leonor, en el que ha insistido en querer hacer a la corona cada vez más presente en Cataluña (éste fue el séptimo viaje que realiza este año a esta comunidad). Mientras tanto, el Parlamento catalán aprobaba una moción que reclama un referéndum consultivo sobre Monarquía o República y se organizaba una protesta contra la presencia del Rey en su ciudad. Cosas de la vida.
Esto pasa por aquí, y en otros lares también cuecen habas. Por ello, no se olviden de Gaza, Siria ni de Irak.

 

moha-retrato-okDos dinosaurios del mundo árabe toman en los próximos días su posesión como presidentes de sus respectivos países después de unas elecciones más que sospechosas. En Siria Bashar Asad es reelegido presidente por un 88,7 % de votos, mientras en Egipto, el nuevo presidente Abdelfattah al Sissi es ascendido de golpista a presidente con el 94,5 % de votos del escrutinio. La victoria tanto del primero como del segundo eran esperadas y no ha habido sorpresa alguna ante los resultados.
De los veinte aspirantes a presentarse en las elecciones sirias, el comité organizador tan solo ha aceptado las candidaturas de dos personas, la del parlamentario Maher Hajjar y la del empresario, formado en Estados Unidos, Hassan Nuri. Ambos seguro que no suponían ningún peligro para que el aspirante Asad renovase su tercer mandato. Hajjar y Nuri obtuvieron entre ambos aproximadamente el 7,5% de votos y se pueden dar por satisfechos ya que han tenido el honor de participar por primera vez en casi cuarenta años en Siria como candidatos en unas elecciones presidenciales, lo que incluye, claro está, las elecciones que celebraba Hafed Al Asad antiguo dictador y padre del actual déspota.
Los votantes en estos comicios han sido casi íntegramente de la zona oeste del país, la que dominan las fuerzas gubernamentales, mientras el resto del país sigue viviendo inmersa en una guerra civil que ha enterrado ya a más de 160.000 ciudadanos y desterrado a otros tres millones por los países cercanos y otros no tanto.
Lo de Egipto no tiene parangón. Sus ciudadanos, hasta ahora considerados entre todos los árabes los más cultos, libres, inteligentes, demócratas y expertos en las artes de la política y la demagogia por su historia más reciente, han vuelto a caer en las garras de un militar después de haber acabado y exterminado a un gran dinosaurio (Hosni Mubarak) y después de dar por finalizado un sistema de Gobierno y de Estado que ha llevado al país a la ruina.
Cuando en junio de 2012 el islamista Mohamed Morsi ganaba las elecciones presidenciales, los ciudadanos de este país no se lo creían, y los de fuera tampoco. Era la primera vez que un civil ganaba unos comicios desde que la Revolución, controlada y conducida por los militares se hiciera cargo del destino de los egipcios.
En mi casa todavía nos acordamos cuando mi padre le preguntaba a mi hermano pequeño “¿Aina al hurria ya Jamal?” (Jamal, ¿dónde está la libertad?), haciendo alusión a la libertad que Jamal Abdelnasser prometiera a sus conciudadanos una vez triunfada la Revolución y que éstos nunca llegaron a alcanzar. Jamal, en la época, era un nombre querido para los árabes hasta tal punto de llamar con ese nombre a sus hijos (como sucedió en mi familia).
La historia reciente de Egipto la sabemos todos, sobre todo la vivida bajo el mando de los militares y esa fue la primera equivocación. La segunda equivocación fue votar a un candidato islamista y dejar que los Hermanos Musulmanes se hicieran con el poder, quedándose en casa y boicoteando la participación en las elecciones. Ningún gobierno islamista ha demostrado, hasta ahora, la capacidad de gobernar y conducir a un país a buen término, manteniendo aunque fueran tan solo los niveles mínimos de democracia, libertad y bienestar para sus ciudadanos.
Bueno, por favor no se olviden de Siria, de Egipto ni de Gaza.

 

moha-retrato-okFrancisco Franco casi había gobernado cuarenta años cuando en 1969 designó como sucesor en la jefatura del Estado a Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, que le juró lealtad a él y a las Leyes Fundamentales del Movimiento. Era un 22 de julio de hace ahora casi 45 años.
Juan Carlos, que acaba de abdicar en favor de su hijo Felipe de Borbón y Grecia, ha traicionado ese juramento y esa lealtad. Y menos mal. Por esa traición, Franco perdió otros treinta y nueve años de sometimiento, los mismos que lleva reinando Juan Carlos.
España que se ha movido entre Monarquía y República los últimos cien años, ha salido estos días de atrás a la calle para reclamar un referéndum sobre el modelo de Estado que quiere establecer. La abdicación dicen que ha sido el momento idóneo para poder pedir el cambio de Monarquía a República que muchos socialistas aún no tienen claro.
Juan Carlos de Borbón se va y Alfredo Rubalcaba también. El primero sí que sabe quién le va a sustituir, el segundo sabe que habrá una batalla campal por la sucesión. Desde los más moderados hasta los más exaltados, le han salido muchas novias y novios a la Secretaría General del PSOE.
El difunto Santiago Carrillo se equivocó al tildar a Juan Carlos de El Breve, haciendo alusión a un reinado entonces esperado muy corto. Se equivocó pero reconoció más tarde el buen trabajo realizado por el Rey de todos los españoles. Tuvimos una Transición ejemplar. Todo el mundo, en líneas generales y fuera exaltados y situaciones límites que las hubo, supo comportarse como era debido, atendiendo a los intereses del país.
Juan Carlos reinó treinta y nueve años con seis presidentes pertenecientes a tres partidos (UCD, PSOE y PP): Suárez, Calvo Sotelo, Felipe González, Aznar, Zapatero y Rajoy. Todos ellos diferentes y con posturas, maneras, manías e intereses distintos. Fueron años muy duros durante los cuales, poco a poco, se ha ido consolidado un sistema democrático de convivencia en el cual el ciudadano ha conseguido infinidad de privilegios y derechos que, desgraciadamente, hemos ido perdiendo poco a poco, sobre todo en los últimos años.
Con una Puerta del Sol repleta de personas, a uno le duele que un periódico (La Razón con más señas) estime en tan solo 1.500 ciudadanos los que acudieron el día del anuncio de la abdicación al llamamiento que se realizó por medio de las redes sociales para pedir un referéndum sobre el sistema de Estado por el cual se debe regir el país. Es una pena y creo que no nos merecemos esta prensa que nos ha tocado, sobre todo cuando algunos de nuestros periodistas cuando salen por allí presumen de nuestra libertad y critican la supuesta censura que hay en otros lares.
El debate está allí y está abierto pese a quien pese.
De todas formas no se olviden de Gaza ni de Egipto ni de Siria.