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Archivos Mensuales: abril 2017

Donald Tramp, sin recomendarse ni a Dios ni al diablo, bombardea una base aérea en Siria, en contraposición de los gases químicos que Bachar Al Asad soltó a sus paisanos días antes. La reacción ha sido unánime, todo el mundo (republicanos, demócratas, blancos, negros e incluso los medios de comunicación) le ha elogiado la decisión.

Esto pasa en Siria donde Al Asad, el heredero dictador de turno, ha masacrado, fulminado y desterrado a sus paisanos, respaldándose en la ocupación que la presumible, presunta, sanguínea y despreciable República Islámica ha hecho de su país. Acuérdense de lo sucedido en Irak después de que su propio y homólogo dictador Saddam Husein hizo lo mismo. Entonces EE.UU., con su correspondiente séptimo de caballería, entró a degüello  en busca de las famosas armas de destrucción masiva y armó la marimorena, destruyéndolo todo y acabando con un país que aunque no vivía en libertad, paz, abundancia ni sosiego, vivía. Miren ahora en qué se ha convertido.

La entrada del supuesto amigo americano en Irak, empujado por la euforia del trío calavera (Busch, Blair y Aznar), buscando esas supuestas armas destructivas, sólo ha acrecentado, aumentado y acelerado su declive como país. Hablamos de un país que, en tiempos, era digno de toda alabanza, un paraíso para muchos ciudadanos, un paraíso aunque dominado por un dictador. Irak ya no es lo que era y miren en qué se ha convertido. Es el noveno país en  el ranking de estados fracasados o fallidos que elabora la revista Foreign Policy. La lista está  encabezada por Somalia, Congo, Sudán, Chad y Zimbabue. El actual Gobierno dominado por los chiís con apoyo de los kurdos y de Irán, hacen la vida imposible a sus hermanos sunís desde que EE.UU. ha abandonado el país con la creencia de que dejaba gobernando a un aliado. Irak vive sumido en el miedo con continuos bombardeos, asesinatos y torturas. Su petróleo, derrochado, despilfarrado y dilapidado por la familia Saddam Husein en la época, ya no vale nada ni es suficiente aunque la economía del país sigue basada en su producción que ha visto sus ingresos menguar debido a la bajada del precio del barril de los últimos años. A esto añadimos que el 23% de la población vive bajo el umbral de la pobreza, la mortalidad infantil sigue en aumento y esto no parece tener designio de cambio alguno.

Y Siria no está tan lejos de todo esto. El Estado Islámico sigue haciendo de las suyas y el Gobierno, conducido por el dictador Al Asad, usa armas químicas contra la población civil que aún queda en el país causando cien muertes. Por ello Trump ordenó bombardear el aeródromo desde donde presuntamente se perpetró el ataque químico, mientras Rusia, el principal aliado de Al Asad, niega el ataque químico e insiste en que el motivo fue que las fuerzas rebeldes golpearon un almacén con agentes tóxicos.  

Por otro lado, al menos 68 menores se encuentran entre las 126 víctimas mortales del atentado perpetrado contra un convoy de evacuados civiles cerca de la ciudad de Alepo, del cual el Gobierno sirio responsabiliza a los rebeldes apoyados por EE.UU.

Trump no se acobarda y es vengador. Eso lo demostró al mandar soltar la mayor bomba no nuclear del mundo, la “madre de las bombas” (la GBU-43 Massive Ordnance Air Blast) de unas diez toneladas de peso sobre Afganistán, por el fallecimiento, en una trifulca con el Estado Islámico, de un miembro de las fuerzas especiales. Y yo me pregunto: ¿qué hacían las fuerzas especiales tan lejos de su casa? y lo que más preocupa ahora es ¿qué hará este salvaje en caso de declararse una guerra?

Y con todo esto, ¿dónde vamos a parar? Así es que no se olviden de Gaza, Egipto, Siria, Irak ni de los miles de refugiados que vagan por todas partes en busca de sosiego, relajación y tranquilidad.

 

El título de este artículo es en homenaje a mi amigo Pedro que falleció hace unos pocos días, dejando un cierto vacío entre los miembros del grupo de amigos que en un momento del día nos reunimos para hablar del bien y del mal y para comentar las noticias aparecidas en la prensa. Pedro, 78 años, para más señas taxista de profesión, era tan ingenioso como generoso, tan sincero como valiente. Un día se fue sin despedirse, simplemente para no causar dolor.

Y, hablando de comentar noticias, hay dos, dignas de mención, que me apetece esta vez compartir con todos vosotros, de entre las miles que han pasado por mis manos en la última semana.

La primera es que “Altos cargos de Hacienda enseñan a asesores fiscales y abogados cómo eludir impuestos”. Así reza el título, como lo han leído. Los inspectores de Hacienda en vez difundir, animar, inducir a los ciudadanos malos a pagar impuestos. En vez de convencerles del bien que esos impuestos hacen al país y a toda su población, en vez de explicarles el bien que todos obtenemos de esos dineros, en vez de hablarles de los derechos y de los deberes de todos. No, no y no. Ellos les adiestran, les enseñan cómo defraudar, cómo ser malos, cómo engañarse a sí mismos y engañar a los demás, cómo no ser patriota ni solidario, cómo no cumplir con el deber, cómo ser pillos y malignos, etc. Esto viene al caso, como se lee en la noticia, porque 20 de los 27 profesores del Máster en Dirección de Fiscalidad Internacional, para más señas, son o han sido funcionarios públicos que se supone nos cobran entre 70.000 y 100.000 euros anuales por defraudarnos y enseñar hacer trueques, burlar, metérnosla doblada, dárnosla con queso y en fin, estafarnos, defraudarnos, timarnos y truhanearnos. Tengo muy claro que Hacienda somos todos y que a esos veinte hay que leerles la cartilla y algo más.

La segunda noticia tiene que ver con la joven Cassandra, estudiante de Historia que ha sido condenada a un año de cárcel y a siete de inhabilitación por escribir 13 tuits que bromean sobre el atentado que sufrió el ex presidente del Gobierno Carrero Blanco, por constituir un delito de humillación a las víctimas del terrorismo. Personalmente no dejan de sorprenderme los jueces, y menos mal que no se enteran ni tienen que juzgar lo que escribe la gente por ahí. Si hay que meter en la cárcel a los autores de tanto tuit y mensaje que circula en los medios de comunicación privados, no habría sitio en las cárceles y nos encontraríamos tan desbordados  como acongojados. He leído los tuits y no he encontrado ofensa alguna a las víctimas del terrorismo ni a sus familiares, ni parecido alguno con el viaje intergaláctico de Carrero Blanco. Habría que ver los chistes que se han publicado en la prensa sobre ese hecho en los últimos cuarenta años, se sorprenderían de entrada después de averiguar que los autores no han sido encarcelados.

Para no querer complicarme la vida, me abstengo de muchas cosas. No voy a hablar de Rajoy, de Maduro, del PSOE y menos de Susana Díaz, del Brexit, de los refugiados, ni de los 4.500 millones de euros que Rajoy ha regalado a Cataluña para disuadirles de no dejar España, no voy a hablar de Gibraltar ni del Brexit y tampoco quiero hablar de cierto periodista y tertuliano que enreda y teje trenzas para el beneficio de no sé quién.

De todas las formas, no se olviden de Siria, Irak, de Egipto cuyo presidente ha sido recibido en la Casa Blanca ni de los cientos de refugiados que vagan por dondequier en busca de sosiego, relajación y tranquilidad.