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En pleno aniversario del 20 de febrero, que no ha tenido mucho eco a nivel social ni éxito a nivel informativo, y justo cuando el movimiento parece estar más que desaparecido y fuera de combate, el rey Mohamed VI dirige una carta a los participantes en el tercer encuentro parlamentario de justicia social. En ella, el monarca hace un llamamiento al diálogo nacional en un momento crucial, el aniversario de la movilización y de las protestas populares más grandes y graves de los últimos tiempos en Marruecos, el aniversario del nacimiento del “Movimiento 20 de febrero”.

El Rey, entre que se rumoreaba estaba de viaje y/o que se estaba sometiendo a una operación quirúrgica en París, envía a uno de sus consejeros para leer un comunicado a la cámara baja. Mohamed VI exhorta a los responsables políticos, económicos y sociales participantes para conseguir una plena justicia social, dentro de un nuevo modelo de desarrollo planteado por una juventud creativa, talentosa, imaginativa, intuitiva e innovadora, mientras las fuerzas políticas, administrativas y económicas no han sabido acompañar esta puesta al día, como siempre.

El modelo de desarrollo vigente en Marruecos, dice en monarca, no se adapta a las necesidades económicas y sociales de la población, por lo que hay que actualizarlo y adaptarlo, dentro de una nueva perspectiva y dentro de un modelo político, económico y social con una perspectiva de gobernanza centralizada como territorial. La verdad es que me gustaría saber si alguien en el hemiciclo entendió de qué iba el mansaje. Lo dudo mucho.

Por otro lado, algo no funciona bien en un país donde seis partidos políticos, de entre algo más de treinta que se presentaron en los últimos comicios, tienen que unirse casi diez meses después de la formación de la coalición que constituyó el Gobierno para firmar un pacto de la mayoría gobernante.  Recordemos cómo se ha formado el presente Gobierno después de las elecciones generales de ese 7 de octubre de 2016, ganadas por segunda vez por el partido islamista moderado Justicia y Desarrollo. El Rey pidió entonces a Abdel Ilah Benkiran formar su segundo Gobierno, pero por las trabas tejidas por sus socios en el anterior Gobierno y por la oposición de sus mismos compañeros de partido, Benkiran no pudo llegar a un acuerdo en los casi seis meses siguientes a la celebración de las elecciones. Mientras tanto, empujado por Palacio, otro amigo del rey tejía y trasegaba, de muy mala manera, oponiéndose a lo que fuera para crear mal ambiente y no dejar que el Gobierno pueda formarse. Se trataba de Aziz Ajanouch, el mandatario de otro partido oficialista, la Agrupación Nacional de Independientes, en lo que se consideró el mayor bloqueo a un Gobierno conocido en Marruecos desde su independencia.  La segunda y única opción para salir de la crisis, era que el Gobierno lo presidiera el segundo de a bordo del partido Justicia y Desarrollo, el psiquiatra Saad Eddin El Otmani a quien se reconocía algo de lucidez, y así  sucedió.

Ajanouch, cercano a Palacio, como lo fueron, en otros tiempo, hombres como Afkir y Basri(*), se distingue de ambos por poseer una gran fortuna. Ha accedido a formar parte del Gobierno para preservar intereses ocultos, bien netos y claros. Ha estado, desde que se hicieron públicos los resultados de las elecciones, maquinando a espaldas de todos, tanto a nivel del equipo ejecutivo como a nivel del legislativo, dificultando las tareas de unos como de otros, dificultades a las cuales si agregamos las salidas de tono que venía teniendo, en los últimos meses, el ex presidente del Gobierno Benkiran, tenemos crisis segura.

Bueno, ahora resulta que diez meses después de formar Gobierno, la coalición de partidos que lo forman se sientan para firmar un pacto de gobernabilidad para cerrar la crisis que alimentó especialmente el anterior jefe de Gobierno Benkiran, después de criticar a los responsables de los partidos de la coalición, y verdaderamente, razón no le faltaba.

Bueno, pero no se olviden de Gaza, Siria, Irak, Egipto ni de los miles de ciudadanos que vagan por aquí y por allá en busca de paz y estabilidad.

(*)  El general Afkir y el ministro de Interior e Información Dris Basri, fueron ambos la mano derecha de Hassan II en épocas diferentes y ambos tuvieron un final drástico y casi violento. El primero se dice que fue asesinado por el propio monarca, mientras el segundo ha sido relegado y despedido por Mohamed VI  tras la muerte de Hassan II.

El pasado 20 de febrero, Marruecos celebró el séptimo aniversario de un gran acontecimiento social, el nacimiento y fundación del movimiento reivindicativo que lleva el mismo nombre, “Movimiento 20 de febrero”, inicio de la mecha de la primavera árabe en Marruecos, exigiendo democracia y justicia social.

Las calles de las ciudades más importantes del país conocieron manifestaciones y protestas,  pidiendo reformar la Constitución, acabar con la corrupción y el paro y la dimisión del Gobierno, entre otras cosas. Se corearon insignias como “libertad, dignidad y justicia” y “el rey debe reinar y no gobernar”.

Para calmar y apaciguar los ánimos, el Gobierno duplica el presupuesto de la Cámara de Compensación que subvenciona los productos alimenticios de primera necesidad, la misma Cámara que, siete años después, el Gobierno está pensando eliminar porque se dice que beneficia casi exclusivamente a los más ricos del país y no a las familias más humildes y necesitadas.

El 9 de marzo de 2011, dándose por enterado y para acallar su conciencia, Mohamed VI anunció grandes cambios y reformas en la Carta Magna, reformas que él mismo presentó, tres meses después, en un discurso emitido a través de los medios oficiales de difusión. La reforma, alabada por los partidos mayoritarios y oficialistas, no agradó a los jóvenes del “Movimiento 20 de febrero” ni a los críticos con el sistema que consideraron que  la comisión que se constituyó para llevar a cabo la reforma fue constituida por el monarca y que no guardaba la legitimidad popular, por lo cual se convocó una manifestación justo al día siguiente del discurso para presentar su disconformidad por una reforma irrisoria e insuficiente.

Ahora, siete años después, las cosas no han mejorado en Marruecos. Se sigue reivindicando justicia social, democracia y libertad, sobre todo después de los acontecimientos que conoció el país en el último año: las protestas pacíficas del Rif que han derivado en reclamaciones prohibidas y violentadas por la presencia de las fuerzas del orden y dignas, según las autoridades, de los más altos castigos. Éstas han llevado al encarcelamiento incluso de menores y a privar de libertad a más de quinientas personas, muchas de ellas todavía en proceso de juicio, cuando se pedía justicia tras el asesinato, triturado en un camión de basura, del pescadero Muhsin Fikri y se  reclamaba la realización de las infraestructuras programadas en Alhucemas dentro de un plan de desarrollo de la zona y se pedían mejoras económicas y sociales (una universidad y un hospital oncológico en la zona más propensa en Marruecos de esta enfermedad, debido a los bombardeos con gas mostaza realizados por España en los años veinte del siglo pasado para acabar con la Guerra del Rif.

Si el affaire del Rif, de la cual se sigue pidiendo la libertad de sus presos tanto en el interior como en el exterior del país y ha costado el despido y sustitución de cuatro ministros, no se ha gestionado adecuadamente, como se comenta a bombo y platillo, porque los consejeros reales asesoran indebidamente al monarca, la crisis de Jerada, antiguamente ciudad minera, donde han fallecido dos hermanos por buscarse la vida e intentar obtener carbón de una mina cerrada, para ponerlo a la venta y alimentar a sus hijos, no es precisamente una panacea. Estos días de atrás se ha observado la llegada a la pequeña ciudad de grandes contingentes de gendarmes, policías y fuerzas auxiliares y no precisamente para tomar un té con hierbabuena. Y todo eso después de que el Wali o Gobernador General de la zona había llegado a un acuerdo con los manifestantes,  presentado soluciones momentáneas para terminar con la represión que dura ya varias semanas.

Si a la primavera marroquí le ha mirado un tuerto, qué está pasando en el resto de países árabes a los que creo, ha mirado realmente un ciego. Si empezamos por Egipto, uno de los primeros y principales países donde se extendió la primavera árabe, resulta que el dictador militarista Al Sisi, ha acabado últimamente con toda la posible oposición que le podría hacer sombra en las próximas elecciones generales. Y de los demás qué decir. Miren a Siria, Irak, Libia, Túnez y Argelia,… no se salva ninguno y en cada cual la situación es peor.

Por ello les imploro que no se olviden de ninguno de ellos, ni tampoco de los miles de ilusos que se encuentran en el sur de las fronteras europeas, intentando dar un salto a un hipotético paraíso.

 

Pensarán ustedes que la tengo tomada con Rajoy, que no hago más que reprocharle cosas y acciones o, lo que es peor, la falta de acciones y la desmesura, la tardanza y la pachorra con la cual se toma las cosas a la hora de tomar las decisiones. Pues sí. Sí porque me molestan los responsables que no plantean cara a sus responsabilidades, no

A ver, ¿cuál ha sido la reacción del presidente del Gobierno ante las amenazas y el desafío vertido por el “lehendakari” Iñigo Urkullu la semana pasada? Nada, no ha hecho ni dicho nada en absoluto. Y no es baladí ya que el PNV quiere elaborar, o mejor dicho, seguramente que ya ha elaborado, un nuevo Estatuto de Autonomía donde reclamar todo el poder competencial para el País Vasco, lo que vulneraría, seguramente, varios principios constitucionales. El señor Rajoy, preguntado por el alcance que el PNV pretende darle a esta modificación, que se supone radical, al Estatuto Vasco, contestó: “Yo no voy a estar en el derecho a decidir, como todo el mundo sabe”.

Efectivamente, todo el mundo sabe que Rajoy no decide nada, no aplica nada, no contradice a nadie, no negocia ni advierte a nadie, aunque se vulneren todos los artículos de la Constitución. Él espera y, a última hora como ha comprobado, aplica el artículo 155 para deshacer el hechizo y acabar con el problema. Con relación al 155, el exministro de Asuntos Exteriores del PP José Manuel García-Margallo ha declarado que este artículo “se aplicó con enorme debilidad”, vamos que “se ha aplicado tarde”.

Este es un tema actual y muy reciente, aunque Iñigo Urkullu criticó, en su momento, a Puigdemont diciéndole lo que le repetían todos los españoles, que “no se puede gobernar un país vía internet y desde el extranjero”.  Y cuando el “lehendakari” dice esto, lo que realmente quiere expresarle al expresidente de la Generalitat convertido, al parecer, en la estrella de los carnavales de la ciudad belga de Alost, “que eres un ignorante, no sabes hacer las cosas y que servidor te va a enseñar cómo reaccionar y qué hacer para alcanzar la total autonomía y la posible independencia”.

Con todo el caos vivido con el independentismo catalán, el nacionalismo vasco pretende ahora nadar en aguas turbias para sacar tajada. Urkullu quiere tener su plan como lo tuvo Ibarretxe en su día, así permaneció, hasta ahora, agazapado esperando “mejores tiempos” para exigir al Estado español negociar de tu a tu para obtener un nuevo Estatuto donde exigir un aumento “cuantitativo  y cualitativo” de las competencias y una representación de Euskadi en la Unión Europea.

De lo que tampoco quiere hablar Rajoy es de la corrupción que asola y envuelve a su partido. Y lo novedoso en este tema es que Francisco Granados, principal imputado en el caso Púnica, está señalando a Esperanza Aguirre y a Cristina Cifuentes, que hasta ahora se han librado, pero se supone que serán próximamente imputadas, entre otras cosas, por la financiación ilegal del PP. Quién nos lo iba a decir. De Cifuentes no había dudado nunca pero de Esperanza Aguirre nunca me he fiado un pelo.

Bueno, estos son los silencios de Rajoy. Son muy expresivos y tan reveladores como sus palabras.

De todos modos, no se olviden de Gaza, Siria, Irak, Egipto (donde Al Sisi ha eliminado a la oposición), ni de  los miles de refugiados que vagan por aquí y por allá, con estos fríos, en busca de un mundo mejor.

Pensarán ustedes que la tengo tomada con Rajoy, que no hago más que reprocharle cosas y acciones o, lo que es peor, la falta de acciones y la desmesura, la tardanza y la pachorra con la cual se toma las cosas a la hora de tomar las decisiones. Pues sí. Sí porque me molestan los responsables que no plantean cara a sus responsabilidades, no

A ver, ¿cuál ha sido la reacción del presidente del Gobierno ante las amenazas y el desafío vertido por el “lehendakari” Iñigo Urkullu la semana pasada? Nada, no ha hecho ni dicho nada en absoluto. Y no es baladí ya que el PNV quiere elaborar, o mejor dicho, seguramente que ya ha elaborado, un nuevo Estatuto de Autonomía donde reclamar todo el poder competencial para el País Vasco, lo que vulneraría, seguramente, varios principios constitucionales. El señor Rajoy, preguntado por el alcance que el PNV pretende darle a esta modificación, que se supone radical, al Estatuto Vasco, contestó: “Yo no voy a estar en el derecho a decidir, como todo el mundo sabe”.

Efectivamente, todo el mundo sabe que Rajoy no decide nada, no aplica nada, no contradice a nadie, no negocia ni advierte a nadie, aunque se vulneren todos los artículos de la Constitución. Él espera y, a última hora como ha comprobado, aplica el artículo 155 para deshacer el hechizo y acabar con el problema. Con relación al 155, el exministro de Asuntos Exteriores del PP José Manuel García-Margallo ha declarado que este artículo “se aplicó con enorme debilidad”, vamos que “se ha aplicado tarde”.

Este es un tema actual y muy reciente, aunque Iñigo Urkullu criticó, en su momento, a Puigdemont diciéndole lo que le repetían todos los españoles, que “no se puede gobernar un país vía internet y desde el extranjero”.  Y cuando el “lehendakari” dice esto, lo que realmente quiere expresarle al expresidente de la Generalitat convertido, al parecer, en la estrella de los carnavales de la ciudad belga de Alost, “que eres un ignorante, no sabes hacer las cosas y que servidor te va a enseñar cómo reaccionar y qué hacer para alcanzar la total autonomía y la posible independencia”.

Con todo el caos vivido con el independentismo catalán, el nacionalismo vasco pretende ahora nadar en aguas turbias para sacar tajada. Urkullu quiere tener su plan como lo tuvo Ibarretxe en su día, así permaneció, hasta ahora, agazapado esperando “mejores tiempos” para exigir al Estado español negociar de tu a tu para obtener un nuevo Estatuto donde exigir un aumento “cuantitativo  y cualitativo” de las competencias y una representación de Euskadi en la Unión Europea.

De lo que tampoco quiere hablar Rajoy es de la corrupción que asola y envuelve a su partido. Y lo novedoso en este tema es que Francisco Granados, principal imputado en el caso Púnica, está señalando a Esperanza Aguirre y a Cristina Cifuentes, que hasta ahora se han librado, pero se supone que serán próximamente imputadas, entre otras cosas, por la financiación ilegal del PP. Quién nos lo iba a decir. De Cifuentes no había dudado nunca pero de Esperanza Aguirre nunca me he fiado un pelo.

Bueno, estos son los silencios de Rajoy. Son muy expresivos y tan reveladores como sus palabras.

De todos modos, no se olviden de Gaza, Siria, Irak, Egipto (donde Al Sisi ha eliminado a la oposición), ni de  los miles de refugiados que vagan por aquí y por allá, con estos fríos, en busca de un mundo mejor.

Pensarán ustedes que la tengo tomada con Rajoy, que no hago más que reprocharle cosas y acciones o, lo que es peor, la falta de acciones y la desmesura, la tardanza y la pachorra con la cual se toma las cosas a la hora de tomar las decisiones. Pues sí. Sí porque me molestan los responsables que no plantean cara a sus responsabilidades, no

A ver, ¿cuál ha sido la reacción del presidente del Gobierno ante las amenazas y el desafío vertido por el “lehendakari” Iñigo Urkullu la semana pasada? Nada, no ha hecho ni dicho nada en absoluto. Y no es baladí ya que el PNV quiere elaborar, o mejor dicho, seguramente que ya ha elaborado, un nuevo Estatuto de Autonomía donde reclamar todo el poder competencial para el País Vasco, lo que vulneraría, seguramente, varios principios constitucionales. El señor Rajoy, preguntado por el alcance que el PNV pretende darle a esta modificación, que se supone radical, al Estatuto Vasco, contestó: “Yo no voy a estar en el derecho a decidir, como todo el mundo sabe”.

Efectivamente, todo el mundo sabe que Rajoy no decide nada, no aplica nada, no contradice a nadie, no negocia ni advierte a nadie, aunque se vulneren todos los artículos de la Constitución. Él espera y, a última hora como ha comprobado, aplica el artículo 155 para deshacer el hechizo y acabar con el problema. Con relación al 155, el exministro de Asuntos Exteriores del PP José Manuel García-Margallo ha declarado que este artículo “se aplicó con enorme debilidad”, vamos que “se ha aplicado tarde”.

Este es un tema actual y muy reciente, aunque Iñigo Urkullu criticó, en su momento, a Puigdemont diciéndole lo que le repetían todos los españoles, que “no se puede gobernar un país vía internet y desde el extranjero”.  Y cuando el “lehendakari” dice esto, lo que realmente quiere expresarle al expresidente de la Generalitat convertido, al parecer, en la estrella de los carnavales de la ciudad belga de Alost, “que eres un ignorante, no sabes hacer las cosas y que servidor te va a enseñar cómo reaccionar y qué hacer para alcanzar la total autonomía y la posible independencia”.

Con todo el caos vivido con el independentismo catalán, el nacionalismo vasco pretende ahora nadar en aguas turbias para sacar tajada. Urkullu quiere tener su plan como lo tuvo Ibarretxe en su día, así permaneció, hasta ahora, agazapado esperando “mejores tiempos” para exigir al Estado español negociar de tu a tu para obtener un nuevo Estatuto donde exigir un aumento “cuantitativo  y cualitativo” de las competencias y una representación de Euskadi en la Unión Europea.

De lo que tampoco quiere hablar Rajoy es de la corrupción que asola y envuelve a su partido. Y lo novedoso en este tema es que Francisco Granados, principal imputado en el caso Púnica, está señalando a Esperanza Aguirre y a Cristina Cifuentes, que hasta ahora se han librado, pero se supone que serán próximamente imputadas, entre otras cosas, por la financiación ilegal del PP. Quién nos lo iba a decir. De Cifuentes no había dudado nunca pero de Esperanza Aguirre nunca me he fiado un pelo.

Bueno, estos son los silencios de Rajoy. Son muy expresivos y tan reveladores como sus palabras.

De todos modos, no se olviden de Gaza, Siria, Irak, Egipto (donde Al Sisi ha eliminado a la oposición), ni de  los miles de refugiados que vagan por aquí y por allá, con estos fríos, en busca de un mundo mejor.

Por fin ha llegado el invierno. El intenso frío y las nieves se han adelantado este invierno a las lluvias que aún escasean. Esperemos que en los próximos días el cielo sea más generoso con nosotros.  En  Marruecos, que sufren una de las peores sequías del último decenio, los imames de las mezquitas han pedido prerrogativas en nombre de Mohamed VI un viernes de estos últimos (allí todo se hace en nombre del rey), al igual que se sacan las vírgenes en procesión por aquí. Que Allah nos ampare y nos riegue tanto aquí como allá, a la espera de que las intensas nieves que nos han sorprendido sean el augurio de un año de bienes.

Por aquí, el 2017 ha sido el peor año de esta década aunque, como siempre, Rajoy, al igual que  Aznar, sigue repitiendo que “España va bien”. Con la aplicación del artículo 155 en el penoso caso de la independencia de Cataluña y las aspiraciones insistentes de Carles Puigdemont de acceder y gobernar  la Generalitat desde fuera de Cataluña e incluso desde fuera de España. A Rajoy no parece inquietarle el batacazo que se ha dado su partido en Cataluña, ni parece preocuparle lo que pasará en el futuro. Él sigue preocupado por otras cosas como por ejemplo impulsar un proyecto de ley para ampliar la aplicación a los delitos de ocultamiento de cadáveres, secuestro con asesinato y uso de compuestos químicos, que también son cosas importantes, pero creo que hay no cosas sino casos más urgentes que resolver pero que al parecer no preocupan a Rajoy.

Ciudadanos devorará al PP y se pondría casi a la par con el PSOE en una elecciones generales estimadas para el año en curso, según las estimaciones de JM&A. El reparto de escaños en el Congreso de los Diputados quedaría así: PP 106 (137 en junio de 2016), C´s 75 (32 anteriormente), PSOE 86 (85 en 2016), Unidos Podemos 56 (71 anteriormente), PNV 5 (5), PDeCAT 8 (8),… Así quedaría excluida una victoria por mayoría absoluta, como veníamos sufriendo desde el inicio de nuestra débil, gloriosa y hasta adorada Transición.

Pero, justo en estos momentos en que estoy redactado estas líneas, Metroscopia anuncia que C´s ganaría unas posibles elecciones generales que darían a Alberto Rivera como presidente del Gobierno. Pero no, no se asusten, esto no ha sucedido ni sucederá de momento. Son simples especulaciones y hay mucho en juego. Está la modificación de la Ley Electoral de la cual no quieren saber nada los partidos mayoritarios (PP  y PSOE), las pensiones y los fondos privados, la banca, el proceso de independencia de Cataluña,… y muchos más casos que preocupan a los ciudadanos.

De lo que Mariano Rajoy no quiere hablar es de la corrupción que asola su partido. Y está visto que el PSOE tampoco arranca para esclarecer sus casos. En este punto ambos partidos están de acuerdo. Son trapos sucios y basura que nadie quiere airear porque además de dar mala imagen, restan votos y dan mala fama.

Mariano Rajoy, como comentamos anteriormente, no está asustado ni preocupado. No lo está porque la justicia española es lenta, muy lenta y cuando quiera dar soluciones a los casos que tiene entre las manos, él sabe a ciencia cierta que personalmente no estará al frente del partido y que no tendrá responsabilidades a pesar de que Correa o El Bigotes quieran tirar de la manta, fundamentalmente para esclarecer la doble financiación del Partido Popular.

Rajoy se preocupa por el hoy; por salvar el pellejo y que nada le salpique, como buen gallego como ejerce. Eso ha demostrado desde que heredó la presidencia de manos de Aznar.

De todos modos, no se olviden de Gaza, Siria, Irak, Egipto, ni de  los miles de refugiados que vagan por aquí y por allá con estos fríos en busca de un mundo mejor.

Dicen que al grito de “Alá akbar” (Alá es grande), un ciudadano somalí atacó a unos soldados belgas que patrullaban en Bruselas intentando asesinar a dos de los militares que formaban el grupo. El atentado ha sido fallido y el terrorista ha sido abatido por los propios soldados.

Personalmente no entiendo qué tiene que ver Alá con el hecho de querer atentar contra una o un grupo de personas. Alá, Dios, el Espíritu Santo o como queramos llamarle, está muy por encima de estas y otras rencillas que nos tejemos los miserables humanos, para justificarnos de cosas de las cuales no nos queremos responsabilizar. Alá, en todo caso, les diría que pongan la otra mejilla en vez de acribillarles a balazos, les diría que repartan con ellos lo que tienen, que sean buenos con ellos, que les ayuden y protejan de las adversidades e infortunios que trae la vida.

Me gustaría saber cómo entienden estos desalmados aquello de lo que presumen cuando aseguran que Alá es grande. Qué piensan en su fuero interno, qué les hierve la sangre, ciega y nubla la vista hasta llegar a cometer una gran fechoría en nombre de Alá o de quien sea.

Los humanos somos imprevisibles. El ejemplo más próximo lo tenemos en nuestros paisanos separatistas. Cómo puede uno pensar que de un plumazo puede llevar a la práctica y ejecutar sin miramientos ni contrariedades aquel anuncio de la “república independiente de mi casa”. No señor, las cosas no son tan fáciles y semejante hazaña requiere un diálogo muy largo, pausado y tendido o, que Alá no lo quiera, derramar mucha sangre. Esta segunda acepción, los españoles y ciudadanos de bien, no la consideramos aceptable, más aún, la repudiamos del todo por lo que nos ha hecho sufrir en el pasado.

Bueno, vayamos por partes. Rajoy no ha destacado desde siempre por su amor al diálogo y a compartir sus pensamientos y sentimientos con nadie, en ésta o en otra situación. Puigdemont, que tampoco ha dialogado, estaba presionado por unos y por otros y se ha dejado arrastrar para hacer el mayor ridículo de su vida el día que tenía planificado anunciar una nueva vía para Cataluña y resulta que una hora antes, se da cuenta de que no va por el buen camino y da el frenazo.

La incógnita ahora es aplicar o no el artículo 155 de la Constitución, artículo con el cual el Gobierno no deja de amenazar y para mi entender no hay que dudar en aplicar la ley. Pero ¿qué puñetas dice el 155?

Nítidamente dice: “Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas”, y punto final.

El 155 no especifica ni hace referencia a las medidas que el Gobierno puede tomar, no hace mención de un castigo, ni revancha, no, no señores. Entonces, díganme por favor, cómo va a solucionar un indeciso, inseguro, incauto y a veces hasta temerario mariano Rajoy este problema si no es a base de diálogo, de convencimiento y, fundamentalmente, de la reforma de la Constitución. Que Alá nos proteja y guíe a la tribu que nos gobierna.

De todos modos, no se olviden de Gaza, Siria, Irak, Egipto, ni de  los miles de refugiados que vagan por aquí y por allá en busca de un mundo mejor.

Pedro Sánchez ha triunfado en las primarias del PSOE y se ha ido a Cibeles a celebrarlo,  justo unas horas antes de que llegaran los jugadores del Madrid a la emblemática plaza para confirmar el título de la Liga obtenido en Málaga, donde se han declarado ganadores de la Liga Nacional de Fútbol.

Personalmente me alegro de ambos triunfos y sobre todo del primero porque lo del fútbol no me lleva por la calle de la amargura por ser un simple aficionado. Ahora lo de la política sí que a veces me quita el sueño.

En algún tiempo había sido incluso votante del PSOE, pero últimamente me había decepcionado como a cientos de miles de votantes. Pedro Sánchez me había caído bien desde su comienzo y lo que le hicieron sus propios compañeros no tiene parangón. Ahora ha vuelto y por la puerta grande. No creo que sus enemigos de dentro le vayan a amargar la existencia, aunque en este país nunca se sabe y cosas más raras se han visto. De entrada, José Luis Corcuera, ex ministro con Felipe González ha tramitado su baja del partido después de cuarenta años de afiliación. Realmente hay que tener odio, mucho odio para proceder así, sobre todo cuando eres un personaje que había dejado la primera línea de la política y del partido. De otras personas se podía intuir por el descaro que habían mostrado en los últimos tiempos. Todavía no he visto la supuesta reacción de Eduardo Madina que había llegado a asegurar en varios foros que si Sánchez volvía a ganar, abandonaría la política. Y lo peor ha sido lo de los barones e históricos del PSOE, ellos que tenían que dar ejemplo respetando la elección de las bases, se posicionaron del lado de Susana Díaz y amenazaron con irse o, incluso, no obedecer a Sánchez si resultaba se nuevo elegido secretario general. Teniendo amiguitos como estos, quien podía pensar en enemigos.

Otro que pronto tiró la batuta es Antonio Hernando quien dimitió como portavoz del PSOE en el Congreso, la misma noche en que se hicieron público los resultados de las primarias. Pero éste, a propuesta de Sánchez, fue rescatado. Y los peor considerados y peor catalogados fueron los dos ex presidentes del Gobierno, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, por los cuales Susana Díaz le ha pedido a Sánchez que “haga una labor pedagógica entre la militancia” en favor de ellos. Bueno, todo se andará y los que tampoco tienen perdón son la presidenta andaluza y el ex presidente de la gestora del PSOE Javier  Fernández, que anunció que no se volvería a presentare en Asturias. Susana Díaz sí que ha tenido que cambiar rápidamente de estrategia. La que ya se consideraba ganadora de las primarias, porque todo el mundo con alguna responsabilidad en el PSOE la felicitaba, se preparaba para ganar las elecciones generales en el 2018 ya que se suponía que Mariano Rajoy, agobiado con tanta corrupción y con miedo a no conservar las alianzas para sacar adelante los Presupuestos Generales de 2018, iba a adelantar las elecciones. Pues ni esto ni lo otro, Pedro Sánchez tiene que hacer un gran trabajo hasta la celebración del 39 congreso y seguro que enemigos ni problemas le van a faltar.

De todos modos no se olviden de Gaza, Siria, Egipto, Irak, ni de los miles de refugiados que vagan por aquí y por allá en busca de un mundo mejor.

Donald Tramp, sin recomendarse ni a Dios ni al diablo, bombardea una base aérea en Siria, en contraposición de los gases químicos que Bachar Al Asad soltó a sus paisanos días antes. La reacción ha sido unánime, todo el mundo (republicanos, demócratas, blancos, negros e incluso los medios de comunicación) le ha elogiado la decisión.

Esto pasa en Siria donde Al Asad, el heredero dictador de turno, ha masacrado, fulminado y desterrado a sus paisanos, respaldándose en la ocupación que la presumible, presunta, sanguínea y despreciable República Islámica ha hecho de su país. Acuérdense de lo sucedido en Irak después de que su propio y homólogo dictador Saddam Husein hizo lo mismo. Entonces EE.UU., con su correspondiente séptimo de caballería, entró a degüello  en busca de las famosas armas de destrucción masiva y armó la marimorena, destruyéndolo todo y acabando con un país que aunque no vivía en libertad, paz, abundancia ni sosiego, vivía. Miren ahora en qué se ha convertido.

La entrada del supuesto amigo americano en Irak, empujado por la euforia del trío calavera (Busch, Blair y Aznar), buscando esas supuestas armas destructivas, sólo ha acrecentado, aumentado y acelerado su declive como país. Hablamos de un país que, en tiempos, era digno de toda alabanza, un paraíso para muchos ciudadanos, un paraíso aunque dominado por un dictador. Irak ya no es lo que era y miren en qué se ha convertido. Es el noveno país en  el ranking de estados fracasados o fallidos que elabora la revista Foreign Policy. La lista está  encabezada por Somalia, Congo, Sudán, Chad y Zimbabue. El actual Gobierno dominado por los chiís con apoyo de los kurdos y de Irán, hacen la vida imposible a sus hermanos sunís desde que EE.UU. ha abandonado el país con la creencia de que dejaba gobernando a un aliado. Irak vive sumido en el miedo con continuos bombardeos, asesinatos y torturas. Su petróleo, derrochado, despilfarrado y dilapidado por la familia Saddam Husein en la época, ya no vale nada ni es suficiente aunque la economía del país sigue basada en su producción que ha visto sus ingresos menguar debido a la bajada del precio del barril de los últimos años. A esto añadimos que el 23% de la población vive bajo el umbral de la pobreza, la mortalidad infantil sigue en aumento y esto no parece tener designio de cambio alguno.

Y Siria no está tan lejos de todo esto. El Estado Islámico sigue haciendo de las suyas y el Gobierno, conducido por el dictador Al Asad, usa armas químicas contra la población civil que aún queda en el país causando cien muertes. Por ello Trump ordenó bombardear el aeródromo desde donde presuntamente se perpetró el ataque químico, mientras Rusia, el principal aliado de Al Asad, niega el ataque químico e insiste en que el motivo fue que las fuerzas rebeldes golpearon un almacén con agentes tóxicos.  

Por otro lado, al menos 68 menores se encuentran entre las 126 víctimas mortales del atentado perpetrado contra un convoy de evacuados civiles cerca de la ciudad de Alepo, del cual el Gobierno sirio responsabiliza a los rebeldes apoyados por EE.UU.

Trump no se acobarda y es vengador. Eso lo demostró al mandar soltar la mayor bomba no nuclear del mundo, la “madre de las bombas” (la GBU-43 Massive Ordnance Air Blast) de unas diez toneladas de peso sobre Afganistán, por el fallecimiento, en una trifulca con el Estado Islámico, de un miembro de las fuerzas especiales. Y yo me pregunto: ¿qué hacían las fuerzas especiales tan lejos de su casa? y lo que más preocupa ahora es ¿qué hará este salvaje en caso de declararse una guerra?

Y con todo esto, ¿dónde vamos a parar? Así es que no se olviden de Gaza, Egipto, Siria, Irak ni de los miles de refugiados que vagan por todas partes en busca de sosiego, relajación y tranquilidad.

 

El título de este artículo es en homenaje a mi amigo Pedro que falleció hace unos pocos días, dejando un cierto vacío entre los miembros del grupo de amigos que en un momento del día nos reunimos para hablar del bien y del mal y para comentar las noticias aparecidas en la prensa. Pedro, 78 años, para más señas taxista de profesión, era tan ingenioso como generoso, tan sincero como valiente. Un día se fue sin despedirse, simplemente para no causar dolor.

Y, hablando de comentar noticias, hay dos, dignas de mención, que me apetece esta vez compartir con todos vosotros, de entre las miles que han pasado por mis manos en la última semana.

La primera es que “Altos cargos de Hacienda enseñan a asesores fiscales y abogados cómo eludir impuestos”. Así reza el título, como lo han leído. Los inspectores de Hacienda en vez difundir, animar, inducir a los ciudadanos malos a pagar impuestos. En vez de convencerles del bien que esos impuestos hacen al país y a toda su población, en vez de explicarles el bien que todos obtenemos de esos dineros, en vez de hablarles de los derechos y de los deberes de todos. No, no y no. Ellos les adiestran, les enseñan cómo defraudar, cómo ser malos, cómo engañarse a sí mismos y engañar a los demás, cómo no ser patriota ni solidario, cómo no cumplir con el deber, cómo ser pillos y malignos, etc. Esto viene al caso, como se lee en la noticia, porque 20 de los 27 profesores del Máster en Dirección de Fiscalidad Internacional, para más señas, son o han sido funcionarios públicos que se supone nos cobran entre 70.000 y 100.000 euros anuales por defraudarnos y enseñar hacer trueques, burlar, metérnosla doblada, dárnosla con queso y en fin, estafarnos, defraudarnos, timarnos y truhanearnos. Tengo muy claro que Hacienda somos todos y que a esos veinte hay que leerles la cartilla y algo más.

La segunda noticia tiene que ver con la joven Cassandra, estudiante de Historia que ha sido condenada a un año de cárcel y a siete de inhabilitación por escribir 13 tuits que bromean sobre el atentado que sufrió el ex presidente del Gobierno Carrero Blanco, por constituir un delito de humillación a las víctimas del terrorismo. Personalmente no dejan de sorprenderme los jueces, y menos mal que no se enteran ni tienen que juzgar lo que escribe la gente por ahí. Si hay que meter en la cárcel a los autores de tanto tuit y mensaje que circula en los medios de comunicación privados, no habría sitio en las cárceles y nos encontraríamos tan desbordados  como acongojados. He leído los tuits y no he encontrado ofensa alguna a las víctimas del terrorismo ni a sus familiares, ni parecido alguno con el viaje intergaláctico de Carrero Blanco. Habría que ver los chistes que se han publicado en la prensa sobre ese hecho en los últimos cuarenta años, se sorprenderían de entrada después de averiguar que los autores no han sido encarcelados.

Para no querer complicarme la vida, me abstengo de muchas cosas. No voy a hablar de Rajoy, de Maduro, del PSOE y menos de Susana Díaz, del Brexit, de los refugiados, ni de los 4.500 millones de euros que Rajoy ha regalado a Cataluña para disuadirles de no dejar España, no voy a hablar de Gibraltar ni del Brexit y tampoco quiero hablar de cierto periodista y tertuliano que enreda y teje trenzas para el beneficio de no sé quién.

De todas las formas, no se olviden de Siria, Irak, de Egipto cuyo presidente ha sido recibido en la Casa Blanca ni de los cientos de refugiados que vagan por dondequier en busca de sosiego, relajación y tranquilidad.

Por fin, el bloqueo a la formación de Gobierno ha quedado eliminado en Marruecos, cinco meses y medio después de haberse celebrado las elecciones generales, aquel 7 de octubre de 2016. Dos días después, como estipula el capítulo 47 de la nueva Constitución, Mohamed VI había encargado a Abdel Ilah Benkirán formar su segundo Gobierno, misión que no se ha llevado a cabo debido a la infinidad de trabas, problemas e incongruencias halladas por el anfitrión. Recordemos que el partido islamista moderado había vuelto a ganar las elecciones ante el asombro y/o admiración de partidarios, simpatizantes, no interesados e, incluso, detractores.

Benkirán no lo tuvo fácil para gobernar en su primera legislatura. Cierto que era su primera experiencia y se ha visto muy presionado por todos los lados. Según ha circulado en las redes sociales, le han maltratado duramente, ha tenido que subir todos los precios de todos los productos básicos además de los impuestos: ha subido la luz, el agua, la gasolina, la edad de la jubilación e incluso el número de ministerios, lo que ha influido en que haya bajado estrepitosamente su estima y su reputación. Benkirán ha tenido oposición incluso desde dentro, desde las mismas filas de los partidos que, de entrada, le apoyaron para formar ese primer Gobierno. Todos le han criticado, reído sus bromas y hasta le habían aplaudido en sus desgracias y desaciertos. Por todo esto, estos mismos partidos no le han facilitado la formación de su segundo Gobierno.

De todas formas, cuáles eran las posibilidades que tenía Benkirán para formar este segundo Gobierno: contar con el fiel Partido del Progreso y del Socialismo, con el Istiqlal, con el Partido Popular y con el RNI (Unión Nacional de Independientes). Con esto mandaría a la oposición al Partido Socialista y al partido del amigo del Rey Al Asala Wal Muasara.  Pero los intereses del Estado son otros. El Palacio prefiere que el RNI se aliara con Al Asala Wal Muasara, incluso con el Partido Popular y el Partido Socialista de Fuerzas Populares y no quiere al Istiqlal ni al PPS.  Por ello la alianza para formar Gobierno no ha prosperado en los últimos cinco meses que han durado las consultas. El Palacio lo sabía y no ha hecho nada para disipar el panorama y ayudar a Benkirán.

A Benkirán le han sacado una tarjeta roja y lo han enviado al banquillo. En Faceboock lo describen como un energúmeno que anda por ahí amargado, cabreado, sollozando y regañando con todo el mundo.

Efectivamente el citado artículo correspondiente de la Constitución impone que el Rey encargue Gobierno al partido que obtenga el mayor número de escaños; no puede haber segundo partido como en España y no hay otra posibilidad a no ser que se repitan las elecciones. Por ello, el Rey, que estaba viajando por África, ejerciendo de una forma ejemplar  la cartera de Asuntos Exteriores, solucionó el embrollo nada más aterrizar en el país retirándole la confianza a Benkirán y nombrando en su lugar a su segundo de abordo, el psiquiatra Saad Addin Al Otmani, un hombre “tranquilo”, reposado, estudioso, tan responsable que había dimitido de su cargo en el primer gobierno como Ministro de Exteriores cuando vio que algún país del Golfo le ignoraba y contactaba con un lacayo de Palacio para solucionar sus problemas.

En Marruecos se dice que el país no necesita a nadie. Después de la experiencia de casi seis meses sin Gobierno, y con un Rey representando la nación allende las fronteras, todo funciona bien y no hay problemas. Pero las malas lenguas dicen ahora que el país está tan tocado que le hace falta un psiquiatra para poderlo enderezar.

De todas formas, no se olviden de Gaza, Siria, Irak, Egipto ni de los cientos de refugiados que siguen pasando calamidades allende los mares.

Los barones del PSOE cargan contra Pedro Sánchez por rojo, como se ha leído en alguno de los titulares de prensa últimamente publicada. Presidentes socialistas de Asturias, Andalucía y Castilla La Mancha, han considerado el proyecto político presentado por Sánchez para ser proclamado secretario general del partido en mayo como “extremista y rompe la unidad de España”. Javier Lambán, el socialista aragonés, tildó el proyecto como “una versión absolutamente roja y radicalizada”.  A pocos meses de la celebración de las primarias, resulta que Pedro Sánchez está congregando, por lo menos, a más de mil personas en sus actos y mítines (el doble en Sevilla y en Valladolid). Los barones del PSOE, la mayoría de los cuales no son partidarios del regreso a la secretaría general de Sánchez, tienen un miedo atroz y se encuentran muy preocupados por lo que puede pasar. Su regocijo es por considerar que la mayoría de los asistentes a sus mítines son simpatizantes y no militantes con voz y voto en las primarias. Sánchez, dicen, “se está acercando a Podemos”, a propuestas extremistas, radicales y fuera del partido, “incoherentes” por plantear posiciones opuestas a las defendidas en el pasado.

Por otra parte, qué significa y qué quiere decir que el C´s quiere contar con el PSOE y con Podemos para ponerle difícil las cosas al PP. ¿Se vislumbran nuevas alianzas?, ¿roturas de unas existentes?,  o ¿qué pasa en el país?

Lo último es cuando estamos viendo a la Gestora del PSOE contratar al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y al economista Jeffrey Sachs para elaborar un proyecto del futuro de la socialdemocracia, con el fin de reforzar los contenidos de la ponencia política que pretende aprobar a fin de mes de cara al 39º Congreso Federal, según dicen.

Y digo yo, “oiga, ¿no hay expertos en el partido para encargarles tal trabajo? Pero esto no lo tiene que elaborar el presidente o secretario general que salga elegido de las primarias”. ¿Qué pasa aquí? La sensación que tengo como observador, es que le quieren dejar el trabajo hecho a Susana Díaz. Y también me parece que la Gestora del PSOE ha convertido y transformado su color ya que la veo más celeste que nunca y ha convertido su rosa en una gaviota que resulta ser un charrán.

Bueno, pero no se olviden de Gaza, Siria, Irak, Egipto ni de esos cientos de refugiados que nos sienten cerca pero no tanto como abrazarles.